sábado, 20 de agosto de 2011

En blanco y negro



Alguien dijo que “el tiempo es la forma que tiene la naturaleza de evitar que todo suceda a la vez”.
Todo sucede de escena en escena, segundo tras segundo.
Alguna de esas escenas quedan estáticas y en blanco y negro, fotografiadas.
Con el paso del tiempo cambian de color y se transforman. Son algo más.
En esta fotografía ocurre eso.
Estamos Estella y yo.
Stella sonríe, tiene una bella sonrisa que hoy , pasados algunos años, conserva y luce.
Yo, no sé, estoy entre sonriente y seria. Lo que sí sé es que estamos felices.
Ese momento sigue igual.
Y nosotras, en él.

Stella me buscó durante años, hasta dar conmigo. Fuimos compañeras de colegio, cuarto y quinto año del magisterio. La vida tiende caminos, estrecha senderos, interrumpe lazos, pero lo que no logra es destruir lo que el corazón enlaza.
Y así estamos, sonriendo igual, soñando lo mismo, hablando de cosas pasadas y de las que vendrán.
Sobre todo de las que están por llegar.

Nos hemos reencontrado, y no quiero olvidar a mis otras compañeras y compañeros, pero esto es especial para Stella.

Querida amiga, vamos de la mano, hacia delante, como el agua del río, que siempre avanza. Es su destino.
Estoy con vos, seguimos enlazadas y desde este, mi lugarcito en la web, te estrecho con el sentimiento, y qué decir, si ya lo sabés.
No estás en un buen momento, lo sé.
Pero también sé que pasará.
Y lo recordaremos, como algo que ocurrió…

Estamos en la foto, estamos en la vida, estamos juntas.


Cecilia Ortiz

sábado, 9 de julio de 2011

9 de julio de 2011





Cosa extraña el hombre
Nacer no pide
Vivir no sabe
Morir no quiere

Cosa extraña el hombre

Facundo Cabral



Hombre libre, libertad en sus ideas, decía que la ideología es una idea momificada y las ideas son dinámicas, como la vida.
En el día de la Independencia , mientras celebramos o recordamos o pensamos lo ocurrido aquél 9 de julio de 1816, llega hasta nosotros la noticia, que asesinaron a Facundo Cabral (Cantautor argentino) en Guatemala.
Y ser libre, se transforma.
Ya no somos libres, estamos encadenados a los que portan armas, roban, matan, porque sí. O lo que es peor , por dinero.
Momento histórico, nuestra independencia de España.
Luego las guerras para mantener esa independencia recién nacida.
Sangre, sobre sangre sobre la ensangrentada Patria.
Ha transcurrido el tiempo. El tiempo nos ha transformado, somos diferentes. Ni pizca de parecernos a los que habitaban el territorio nacional.
Y justamente hoy, Facundo Cabral es asesinado.
Un hombre que en sus canciones ilustraba sobre la vida, que vivió y la vida que podemos elegir.
Somos habitantes del planeta tierra, decía. Para él no existían fronteras y cantó recorriendo el mundo, contabilizando 167 países.

Día de la Independencia, día para recordar por qué nos independizamos.
Este año le agregamos la pérdida de un argentino que soñaba con un mundo libre y en paz.
Todas sus canciones son un himno a la vida. Sus acciones impulsaron a otros a reencontrase con los suyos. Sus pequeños milagros. Su manera de ser.
Me pregunto a quiénes molestaba, quiénes lo odiaban, quién está celebrando su muerte.

Te independizaste del cuerpo, Facundo, ahora estás en el viento y en las voces que repitan por el mundo las letras de tus canciones.
Ahora sos lo que siempre quisiste.
Libre.


No soy de aquí ni soy de allá

Me gusta el mar y la mujer cuando llora
las golondrinas y las malas señoras
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril

Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores
me encanta ser amigo de los ladrones
y las canciones en francés

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad

Me gusta estar tirado siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad

F. Cabral.
Mensajero Mundial de la Paz




Desde donde estés, ayudanos a encontrar nuestra identidad, y si es posible del color de la tuya.

Día de la Independencia.
Día de tu asesinato.
Llegó el día. Y allí estabas, a horario para la cita. Sé que pensarías eso.


® Cecilia Ortiz



jueves, 30 de junio de 2011

25 de Junio de 2011

Momento inolvidable


Con el Grupo de amigos/compañeros del Colegio José Hernández





Maritza y Pablo (Colados... no, abajo cuento quienes son)


Sábado al mediodía.
Frente a la plaza de San Martín, encuentro con mis compañeros del 5to Normal.
Fin de la escuela secundaria.
Comienzo de otra etapa, varias etapas, muchas etapas. Muchas escenas sobre el puente de vida que transitamos.
Lo más notable del encuentro. Parecía que volvíamos de las vacaciones.
Y allí estábamos, no importa cuantos años pasaron, estábamos iguales.
Si, con el paso de los años cambiamos un poco, sólo un poco.
Del “quinteto” perdimos a Ernesto, ya lo encontraremos o nos encontrará él haciendo alguna broma.
Dijo Eddie, Y mi jopo dónde quedó
Contesté que eso no era lo importante, el pelo, lo importante es otra cosa.
Por dentro, esos adolescentes están íntegros, con el mismo afecto, con las mismas ganas de divertirse, con la misma esencia.
Y recordando, el Colegio José Hernández, de Villa Ballester.
Años dorados, por el color en la memoria y por el significado.
Ser Maestros.
Algunas travesuras. Reírnos como si estuviéramos en ese instante.
Y las queridas voces, los gestos, las sonrisas, todo el conjunto de cada uno de ellos y ellas, dentro de mí, como siempre.
Llevé mi Diario. Están las firmas de profesores, compañeras (30 mujeres y 3 varones)y compañeros. Otros que egresaban del Nacional y tal vez alguno del Comercial. El pergamino, pequeño que nos regalaron los de cuarto Nacional y Comercial, una hoja del año anterior ( 4to Normal)
Mi diario fue de mano en mano, rodeando la mesa, estamos ahí, para siempre.
No crean que a mi diario no le han pasado los años, el también tiene “alcurnia”
Nombres, caras en fotos que llevó Lidia, de la Fiesta que hicimos a fin de año.
Estamos igual.
Si Stella las escanea, ella también las tiene, y me las envía, alguna subiré.
No se asusten compañeritas/os, estamos igualitos.

En mi Diario también está La canción de Quinto Año Magisterio. El año. No, no, no.
Es secreto. Muy secreto.

Aquí la copio.
Autores: El quinteto -Stella, Oscar, Eddie, Ernesto y yo-

La música la plagiamos de la canción En alta mar: (fragmento) “En alta mar había un marinero, que la guitarra gustaba de tocar y cuando se acordaba de su patria querida, tomaba la guitarra y poníase a cantar. En alta mar, en alta mar, en alta mar”
Si no la recuerdan , tienen un serio problema de memoria.

5to Normal se va del Colegio
5to Normal nunca volverá
5to Normal se aleja para siempre
se aleja para siempre y
triste quedará.


5to Normal (tres veces)


5to Normal ya nunca olvidará
de las “casuchas” el frío y el calor
y aquellos largos días y aquellas largas horas
y aquellas largas horas, aguantando al profesor.

5to Normal (tres veces)

5to Normal se lleva un buen recuerdo
de aquellos “jefes”… lará… lará…lará
que nunca nos dejaron cuando faltaba el “profe”
cuando faltaba el “profe” salir por el portón.

5to Normal (tres veces)

5to Normal a alguien le agradece
los favores que siempre le brindó
y es a la petisa y alegre celadora
y alegre celadora que nunca nos gritó.

5to Normal (tres veces)

5to Normal contaba entre los suyos
aquel grupito que siempre estudió
y que los profesores siempre admiraban
y a nosotros nos dejaban en el fondo del cajón.

5to Normal (tres veces)

5to Normal pide a todos perdón
si los ha ofendido en esta su canción
pero es que la alegría de este momento
anula el pensamiento y alegra el corazón.

5to Normal (tres veces)

5to Normal se va del José Hernández
5to Normal nunca lo olvidará
5to Normal unido para siempre
unido para siempre de todo corazón

5to Normal
5to normal
5to Normal


“casuchas” por aquellos años el Colegio estaba creciendo en su estructura edilicia, ( en la calle Balcarce y Rivadavia, ahora Dr. Aguer) y algunos cursos, grados, funcionaban en otro lugar, una casa vieja, gran terreno con algunas “Prefabricadas” de madera.

“jefes” Jefes de Celadores

Foto de Grupo de la cámara de Elba , quién la sacó. creo que Maritza la esposa de Oscar.
Lo que me gusta de esa foto, son las manos sobre los hombros, puestas, tal vez sin pensarlo, pero tan significantes.
De izquierda a derecha (abajo) Eddie, yo, Stella, (arriba) Elba, Oscar, Lidia, Betty.

Foto de Maritza y Pablo, mi compañero de vida, (ellos saludan) desde mi celular. yo.
Algo movida, pero lo importante, y dale con lo importante, es que el momento quedó registrado. También se ve a Betty.


Un gran abrazo para todos.
Desde mi blog personal hasta…hasta dónde?


® Cecilia Ortiz

lunes, 20 de junio de 2011

Día de la Bandera Nacional







Saludo a la Bandera

Salve, argentina, bandera azul y blanca,
jirón del cielo en donde reina el sol;
tú, la más noble, la más gloriosa y santa;
el firmamento su color le dio.

Yo te saludo, bandera de mi patria,
sublime enseña de libertad y honor,
jurando amarte, como así defenderte,
mientras palpite mi fiel corazón.

Letra y Música: Leopoldo Corretjer

13 de febrero de 1812



Manuel Belgrano propuso al Gobierno la creación de una "escarapela nacional", en vista de que los cuerpos del Ejército usaban distintivos diversos.
18 de febrero de 1812
El Triunvirato aprobó el uso de la escarapela blanca y celeste, decretando: "Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste..."

27 de febrero de 1812

Entusiasmado con la aprobación de la escarapela, M. Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, enarbolándola por primera vez en Rosario, a orillas del río Paraná. Allí, en las baterías "Libertad" e "Independencia" la hizo jurar a sus soldados. Luego, mandó una carta al Gobierno comunicando el hecho. Este mismo día, el Triunvirato le ordenó hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui.

3 de marzo de 1812

El Triunvirato contestó la carta de Belgrano, ordenándole que disimulara y ocultara la nueva bandera y que, en su lugar, pusiese la que se usaba entonces en la Capital. La orden se debió a la preocupación por la política con el exterior. Pero, cuando la orden salía de Buenos Aires, M. Belgrano ya marchaba hacia el norte y, por esta razón, no se enteró del rotundo rechazo del Gobierno a la nueva bandera.

25 de mayo de 1812

Al frente del Ejército del Norte, el entonces General en jefe M. Belgrano movilizó sus tropas hacia Humahuaca. En San Salvador de Jujuy, enarboló al ejército de su mando la bandera en los balcones del Ayuntamiento, en vez del estandarte real de costumbre que presidía las festividades públicas. Allí, la bandera argentina fue bendecida por primera vez.

27 de junio de 1812

El Triunvirato ordenó nuevamente a M. Belgrano que guardara la bandera y le recriminó su desobediencia.
18 de julio de 1812
El General contestó que así lo haría, diciendo a los soldados que se guardaría la enseña para el día de una gran victoria.

Reconocimiento oficial del 20 de Junio como Día de la Bandera

8 de junio de 1938


El Congreso de la Nación, por ley nacional Nº 12.361, estableció el día 20 de junio (por ser el aniversario del fallecimiento del Gral. Manuel Belgrano, el 20 de junio de 1820) como "Día de la Bandera", declarándolo asimismo como día feriado nacional.



A Don Manuel Belgrano, mi agradecimiento por su esfuerzo patriótico.


Cecilia Ortiz


lunes, 2 de mayo de 2011

Feria del libro 30 de abril de 2011




Por ser un momento inolvidable, lo filmé con mi celular,(todo un logro) luego lo subí a Youtube y aquí está para compartir.

Un super gran abrazo para todos

Cecilia Ortiz

Feria del libro Abril 2011


Con el Grupo Literarte y mi grupo De Raíz Letras, mis "chicas". Ejemplo de vida todas. Y un escritor de Alaska que se unió al instante fotográfico







Cecilia lee Libro Secreto









Homenaje a Sábato. Pocas palabras. Un párrafo, el último de su libro El túnel .Y muchos aplausos. Merecidos.






Graciela Pucci presentando el evento







Algo desordenadas las fotografías. Las comparto así para todos los visitantes del blog.








Graciela y Pablo presentan Libro Secreto / Cecilia lee a Sábato


Fue una tarde calurosa, con lluvia, pasillos interminables , vueltas y vueltas hasta llegar al Pabellón Amarillo.

Y buscar y rebuscar el Stand de las Provincias.

Sin micrófono, hacer la presentación en medio del murmullo subido de tono de la gente por todo el pabellón, fue un desafío.

Los desafíos son así.

Y nuestras voces, se uniron a las otras voces, a los otros instantes, a las otras presentaciones.

Desde las diecisiete a las dieciocho horas. Sólo una hora. Una sola hora que fue la suma de muchas horas de trabajo, de pensamientos, de ideas.

Compartí la presentación con Néstor Costa y su libro "de mi barrio y más allá" primer premio en el primer concurso de poesía de Ediciones Literarte.

Compartí también con Román Méndez, segundo premio del mismo concurso, su triptico "Conexión"

Y pasó el momento, rápido, como todos los momentos intensos.

Escuché a Pablo y a Graciela leer la presentación de mi poemario, y sentí que era como elevarse, haber perdido la atracción de la gravedad terrestre.

Logré el equilibrio cuando el silencio me indicó que tenía que leer mis poemas.

Y leí.
Volviendo a pasar por el corazón los instantes que inspiraron el poemario.
Algunos evocan sufrimiento, otros, ilusión, la mayoría la desconformidad ante el mundo que veo.
Que trato de comprender. Creo que más que comprender, lo escribo.
Le digo que no me gusta lo que hacen los humanos.



Que la gente merece mucho más de lo que obtiene por sus esfuerzos.
Que no se respeta el derecho a vivir en pleno goce de nuestros derechos.



Agradezco a Miriam Cusnir las fotografías

Y a María Elsa y Belén por su compañía. (No están en las fotografías, ya había terminado el encuentro)



Cecilia Ortiz


lunes, 18 de abril de 2011

Retamas







Porque yo, siendo coplero
de ser Rafael Alberti
pasé a ser Juan Panadero.

Rafael Alberti





Sonríe y no
sólo deja bajo el sombrero
marrón
pura sombra iluminada
por el bronce de su voz.
Largo el cuerpo, finas manos
angosto
su apretado cinturón
y manchados sus zapatos
en blanco, verde
y granate.
Detrás de él van sus versos
delante
la realidad de los tiempos
que todos viven
y él canta.

Él, sonríe y no
a los ojos
oídos y vacías palmas.
A su paso los balcones
se abren
y ávidos le claman .
Muchos saben lo que él sabe
y dejan ante sus puertas
varas de floridas
retamas.
Toda la gente sonriendo
en ciudades y campaña
paga el pan
al Panadero
que sin harina
se amasa.

® Cecilia Ortiz

lunes, 21 de marzo de 2011

El cuento de un cuento





Acompañé a mi amiga Esther hasta la estación de tren, caminamos despacio, conversando. El atardecer de un hermoso día del mes de abril pasaba frente a nosotras. La noté nerviosa. Le pregunté.
Por respuesta me contó un cuento:

Un viejo maestro, caminaba por el camino del bosque, acompañado por su discípulo. Anochecía. Llegaron a una casa, que parecía abandonada, por el aspecto de sus paredes y techo. No había plantas alrededor y un poco más atrás se veía una vaca pastando cerca de lo que parecía un precipicio.
El maestro golpeó las manos y salieron los habitantes de la casa.
Se notaba que eran muy pobres. La ropa raída, las caras tristes. Adentro de la casa todo estaba deteriorado, las sillas rotas, los armarios apoyados en la pared, sosteniéndose apenas. Algunos colchones tirados en el suelo estaban cubiertos por mantas o lo que había quedado de ellas.
El maestro preguntó si podían él y su discípulo pasar la noche allí.
Alrededor del brasero con un poco de leña ardiendo bebieron leche caliente, los habitantes de la casa estaban callados; el maestro preguntó: ¿Cómo se arreglan para vivir en este lugar tan desolado?
Le respondieron: que cómo podían ,algunas veces cambiaban leche por otro alimento o alguna ropa y así, con poco, se arreglaban, porque no había más.
La noche pasó velozmente.
De madrugada el maestro y su discípulo volvieron al camino. En la penumbra vieron la vaca, quieta, cerca de la casa.
El discípulo no podía creer lo que vio. Su maestro había empujado la vaca al vacío y sin decir palabra comenzó a caminar hacia el camino.
Pasaron el día sin hablar. Los pensamientos del discípulo eran siempre los mismos: mi maestro está loco, solamente un loco puede haber tirado la vaca de esa pobre gente.
No preguntó. Al finalizar el día pensaba que su maestro había tenido una razón que él no comprendía. Lo respetaba mucho y no quiso alterar sus meditaciones. Estuvo por preguntarle, pero dudó. Él no debía preguntar, la vida se iba aprendiendo mientras transcurría y se encontraban las soluciones.
Durante mucho tiempo el discípulo despertaba en las noches con la imagen de aquella gente, en la desolación que habían quedado.
Nunca dejó de pensar en ellos y en la razón que impulsó al maestro ha hacer lo que hizo.
Años después, el discípulo comenzó su camino solo.
Volvió al bosque y buscó aquella casa. No la encontró.
Casi en el mismo lugar una construcción nueva, rodeada de árboles frutales, huerta, corrales con aves y ganado, relucía de prosperidad.
Preguntó por aquella gente. Sorprendido descubrió que eran las personas que él buscaba. Se dio a conocer.

Mientras bebía algo fresco escuchó:
Aquella noche la vaca se cayó en el barranco. Cuando vimos que habíamos quedado sin nada nos pusimos a pensar qué podíamos hacer
.


Aquí, mi amiga Esther terminó el cuento.
Volví a preguntar que era lo que la preocupaba. Me contó de sus proyectos y de lo pesado que le resultaba tomar una decisión. Casi en un susurro me preguntó: ¿Tiro la vaca?
Pensé que las posibilidades siempre son un buen capital.
La abracé riendo. Comprendió que le decía que si.


® Cecilia Ortiz

jueves, 20 de enero de 2011

Tiempo de verano









Recuerdo la melodía, y la letra , una parte de Porgy and Bess : tiempo de verano cuando vivir es más fácil.
Este verano ha llegado con turbulencias de las atmosféricas y de las otras.
Algo que parecía estar bien, no lo está.
Necesito reflexionar. Cambiar la jugada en el tablero de la enseñanza y del compañerismo.
Nunca se me ocurrió tomar el lugar preferencial estando en grupo, en taller, en clase, en reunión de amigas, (porque soy coordinadora de talleres de escritura).
Hay que hacer cambios.
Ya los griegos temían esa palabra, por el significado, por el resultado o porque al hacer un cambio todo es distinto. Mover un mueble de lugar en casa, nos hace sentir tontos cada vez que volvemos al mismo lugar que estaba. Y ya no está. Está , pero no en el mismo lugar. Y tardamos bastante tiempo en adaptarnos.
Cambios.
Nuevas maneras.
¿Cuáles?
Tiempo de verano, para reflexionar..
Tiempo de tomar distancia.
Tiempo de retomar la escritura personal, dejar las investigaciones y volcar lo vivido, lo observado y lo imaginado.
Hacer ficción o poemas. Hacer que el día sea único. Siempre es único, No hay otro igual. Nunca.
Y lo que necesito es el soporte de la amistad. Siento como que se me hubiera deslizado del cuerpo un vestido, hasta el suelo. Sigo vestida con otro. pero no es el mismo.
Desconfianza, palabra que no creí que iba a usar pero no puedo evitarla, se ha instalado, reina caprichosa y no deja lugar a otras.
Tiempo de vacaciones.
Tiempo de volar de cualquier forma.
Tiempo de verano, cálido, tormentoso, rayos y centellas, tormentas. Calma. Viento del sudeste y el río sube y la brisa es fresca.
Recuerdo Cerrado por melancolía de Isidoro Blaisten.
La melancolía engañosa que dice, ven que todo lo mío es tan bello, y si te atrapa ya no eres la misma.

Pero cierro las ventanas, abro la puerta del juego y salgo.
Es tiempo de verano, cuando vivir es más fácil, así lo expresa Ira Gershwin junto a la música de George Gershwin.
Tal vez la recuerden, o la busquen para escuchar.

Un consejo (esto de dar consejos no es lo mío) Si te invitan a tomar un café, prepárate como para un enfrentamiento bélico y guarda las formas , escuches lo que escuches. Es lo mejor.


© Cecilia Ortiz

viernes, 14 de enero de 2011

Poetas en fuga





Digamos que la ficción, continúa, que las imágenes siguen apareciendo sin interrupción y las escenas fluyen desde no sé dónde. Se acomodan, como reinas y subordinan palabras para hacer surgir la historia


Es de mañana. La noche anterior dejó sabor extraño en todas las bocas, y la sensibilidad potenciada. Mama Tere prepara el desayuno, su hija ayuda. No la hemos podido convencer de que no lo haga. Miro por la ventana, el cielo casi desaparece detrás de la copa del árbol. Las tazas dejan escapar su perfume tentador. Hay bollitos de pan, tortillas (parecen panqueques), mermelada, palabras suaves; algo de apuro. Nos esperan para desayunar. Eso han dicho ayer.
Salimos de la casa. Escuchamos las recomendaciones.
Tere, vamos, luego del desayuno previsto, a visitar el paseo junto al río. Vamos con un guía. Estaremos bien. Luego almorzaremos y vendremos aquí hasta que sea la hora del recital en la plaza. Estaremos bien.(repito)
Desde la esquina saludamos la sonrisa y la mano que se agita para despedirnos.
Todo está como ayer. Sin gente. Buscamos teléfono, cerrado. Internet, cerrado. Pregunto, es sábado o domingo. Es sábado. Diez treinta.
Llegamos al local donde nos esperan dos compañeras. Ellas no saben que ocurrió anoche. Contamos todo.
No estamos solas, hay algunas mujeres, además de las que atienden. Escuchan, como si no escucharan.

Tres compañeras deciden quedarse. No están de humor para un paseo. Prefieren observar qué ocurre en el pueblo. Si anuncian el recital, si alguien del Municipio les dice algo, si se abren los comercios. Si pueden hablar con alguna persona sobre lo que sea

Frente al Palacio Municipal esperamos. Llega un hombre. Se presenta. Está comisionado para ser nuestro guía. Subimos al vehículo. Salimos del pueblo y vamos hacia el mismo lugar donde estuvimos anoche mirando las estrellas.

El paisaje es atrapante. El río, desliza sus aguas por debajo, entre piedras multicolores, rumorea mensajes, relata con pasión sus andanzas montaña arriba. Vamos por una pasarela, camino a la caída del río. De un lado la pared rocosa muestra su exuberante vegetación. A sus pies, un canal lleva con rapidez torbellinos transparentes. Agua temperamental que llegará a su destino con mucho ímpetu.
Nuestro destino. Quedo pensando un momento. Las voces interrumpen mi análisis. Es mucho mejor escuchar.
El hombre pertenece a una agrupación que convoca e instruye sobre la protección del venado. Cuenta. Nos pide que contemos. Somos poetas, decimos. Las escucho.
Estamos solos en medio del paisaje; el lugar está preparado para pasar el día y disfrutar a pleno Parece que la gente no lo ha tenido en cuenta para el día de hoy.
La naturaleza invade todo. Nos sentamos en unos bancos de cemento, de espaldas a la mesa del mismo material. El hombre se sienta sobre un tronco cercano, de espaldas al río que murmura su canto allá abajo entre guijarros.
Leemos poesía, en voz alta.
Leo poemas de una compañera mexicana, mariposas, leo mariposas de colores. Y son mariposas de colores las que comienzan a girar a mi alrededor. Magia de la poesía.
El paisaje gira y gira. Con Patri bajamos hasta el borde del agua, juntamos guijarros.
Regresamos por la pasarela que usamos para ingresar.
Regresamos en silencio.
Regresamos.

Nuestras compañeras cuentan mientras almorzamos Hablaron con alguien del Municipio que dijo que extraoficialmente el recital estaba suspendido. Ellas contestaron que hasta las cinco de la tarde esperábamos la confirmación.
Al salir nos cruzamos con la misma persona que sostiene su información extraoficial.
Mantenemos nuestra oferta: Hasta las diecisiete horas.

Tere nos espera muy inquieta. Cerca de donde estuvimos , en la ladera de enfrente , un poco más arriba de la caída del agua, cazadores furtivos mataron un venado. Y todos están abocados en la búsqueda.

Quedamos en silencio. Todo se ha descontrolado otra vez. Recital, nuestra visita, nuestra estadía. Cazadores furtivos, es la frase que bailotea por mi mente. Nosotras tan cerca. Destino. Detengo mi pensamiento.

Son las cuatro de la tarde. Hemos preparado las maletas. Oficialmente no sabemos nada pero entendemos que nadie nos avisará.

Mamá Tere sentada en la cocina, escucha nuestro recital, lagrimea diciendo: Lo que se pierden los demás.
Sencillo acto de agradecimiento a esta mujer maravillosa.
Se ocupa de llamar dos autos para regresar, no queremos quedarnos, a hacer qué.
Sentimos que la fuga es la única salida. No es fuga en realidad. Pero, cómo llamar a esto.
Ya ha pasado la hora, son las diecisiete y treinta. Confirmamos el viaje.

Partimos con las bendiciones que a cada una da Tere.
Una canasta con panes dulces para el viaje, recién traídas por una pareja mayor es el mejor regalo. Pan sencillo. Pan de amor. Pan sincero.
Nos cuesta desprendernos de Tere. y de su hija.

Pasamos delante del Municipio. Personas que conocemos nos miran. No saludan. Nosotras sí lo hacemos.

El conductor del auto en que viajo pregunta: Qué hacen por acá.

Le reponde una compañera a qué habíamos ido y agrega ironicamente: pero han matado a un venado y nosotras estamos demás.

El camino sinuoso. El paisaje casi en atardecer. Nosotras también.
Siete poetas en fuga y un poema desperdiciado.

Ya no contaré más ficciones sobre este viaje.
Ha quedado en el recuerdo. Y no es mi intención recordar, volver a pasar por el corazón esas experiencias.
Ha quedado la amistad con seres maravillosos que de otra manera no hubiera podido conocer.
Ha quedado tanto que es imposible contar.


Gracias a todas mis compañeras de emociones en el XV Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes.


© Cecilia Ortiz